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martes, 24 de julio de 2012

la recolección de basura es apenas uno de los problemas de un conjunto de tareas que hacen al tratamiento de los desechos sólidos

Previus. Nuestro buen colega Federico Escóbar se refiere al servicio de la recolección de basura mostrando las formas diversas en que se lleva a cabo. Sin ánimo de contrariar sus observaciones y recomendaciones atinadas, debemos referirnos al conjunto de tareas, la primera limpieza de calles y plazas (barrido manual y a veces mecánico que se realiza antes del amanecer por cientos de trabajadores anónimos que escoba en mano, doblados en dos, realizan en medio de gran sacrificio y estando muy mal remunerados), la recogida que es mecánica en carros basureros y el depósito en planta de depósito y tratamiento (muy incipeinte y nada efectivo) que en otras grandes ciudades se ha sustituído con clara eficacia por hornos de incineración de los que se extrae energía para sumarla a la red de distribución eléctrica. Son cuestiones hoy en día muy técnicas y casi constituyen un catecismo que lamentablemene entre nosotros es desconocido y que se sustituye por la improvisación, por una modernización incipente, por procedimiento obsoletos sobre los que debemos ocuparnos más adelante.


El texto de Federico Escóbar:
botadero de Kara Kara tantas veces debatido


Los servicios básicos en nuestra ciudad deben ser evaluados periódicamente para solucionar las deficiencias que conllevan. Como ejemplo, la recolección de desechos sólidos, requiere mayor puntualidad y deferencia. En otras ciudades del país son los del carro quienes alzan las bolsas de basura y las depositan en el carro, en nuestro medio cada persona debe alcanzarles en la mano los desperdicios haciendo malabares, por su altura, tomando contacto con los guantes mugrientos de los señores que esperan cómodamente las bolsas. En los días prefijados y en horarios irregulares aparecen los basureros, mientras llega este servicio, los usuarios deben cuidar sus bolsas para evitar que los perros callejeros las destruyan. Hicieron campañas para separar los restos hogareños, pero de nada sirvió, los encargados siguen separando sobre el carro lo que les rendirá utilidades económicas de las que no, haciendo que vuelen, especialmente los papeles higiénicos, por calles y avenidas.

Entre las múltiples preocupaciones de la Alcaldía está el destinar personal para supervisar el trabajo que realiza cada unidad encargada de recoger y trasladar la basura hasta el botadero, que es otro problema del que se acuerdan cuando sus vecinos bloquean, pero cuando no lo hacen no se ve avances en optimizar el manejo de los residuos que siguen acumulándose en K’ara K’ara. Si la gente paga una tasa de aseo presten un buen servicio, como en cualquier otro. Las ramas cortadas permanecen años en sitios que deben ser de esparcimiento público. Las calzadas son limpiadas por los propios vecinos debido a que la gente encargada de ese trabajo solo está en las calles céntricas “maquillando” una parte de la ciudad. Los camiones que trasladan la basura deben permanecer en cada parada un tiempo prudencial y no así algunos segundos, dejando con sus desperdicios a los ancianos que no pueden trasladar con rapidez sus bolsas al camión que parte del lugar sin consideración alguna. Ellos tienen sus tiempos pero no respetan a quienes les pagan sus sueldos. En un país que cambia es intolerable que los servicios públicos se mantengan igual que en tiempos de la colonia, ahora dan preferencia a algunos barrios y discriminan a otros, manifestando irresponsabilidad. Los controles sociales tienen que actuar en la solución de las deficiencias de estos y otros servicios. La basura se acumula con rapidez, despide olores nada agradables, por lo que los contenedores tienen que ser tratados con desinfectantes y otros productos para quitarles el olor que contamina el ambiente, especialmente de quienes pasan cerca a esos depósitos focos de infección. Esperamos que las autoridades municipales tomen cartas en este y otros servicios.
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